Miguel Mondragón

domingo, 25 de diciembre de 2016

EL VERDADERO MENSAJE DE LA NAVIDAD

En la Navidad se ha generado un espíritu que intenta alejar al hombre de Dios, precisamente en la época en que celebramos su acercamiento al hombre. Dios se allega al hombre y éste genera espíritu festivo que lo aleja de su creador, lo que es absolutamente triste.


¿Qué es la Navidad? No es un arbolito con luces, pelotitas y otros adornos. No sabemos cuando apareció el árbol de Navidad; aunque es un arbolito lindo, que nos pone contentos porque tiene luces, ¡no tiene nada que ver con Jesús! Es un aditamento posterior dentro de la historia de la Navidad, por tanto, no sufras si no tienes un arbolito. No digo que esté mal tener uno, pero no te hagas problema si no lo tienes, porque es un agregado posterior a la festividad. Hay quienes dicen que tiene origen en fiestas paganas, eso no se ha podido corroborar, pero no debemos temer por ello, porque todo lo hacemos por fe. Si te alegra tener un arbolito de Navidad en tu casa y no tienes temores ni dudas, aunque tenga un origen pagano, no te hagas problema. Pero si entras en algún conflicto por el origen pagano del mismo, puedes quemar el arbolito sin ningún inconveniente, ¡porque no afecta la Navidad!

El verdadero espíritu de la Navidad no tiene que ver con el arbolito ni con Papá Noel; no se sabe exactamente cuándo surgió ese personaje… en algún momento de la humanidad apareció una figura muy buena que daba regalos a los niños, y no está mal darle regalos a los niños, es más, a mi me gustaría ser niño para que me los den, pero ese personaje está usurpando el lugar de Jesús, el verdadero motivo de la Navidad. En ninguna propaganda de la televisión aparece Jesús, ¿por qué? Porque hay un espíritu profano que se mueve en esta fiesta. No obstante, no te hagas problema si tienes un papá Noel en tu casa, lo importante es que conozcas y celebres el verdadero espíritu de la Navidad. Si Dios hubiera querido que existiese, lo hubiese puesto en la Biblia, pero lo verdaderamente importante que conmemoramos en esa fecha, es lo que Dios trajo al mundo. 

El humanismo secular, en su deseo de eliminar a Dios de estas fiestas, ha ido introduciendo cosas anexas, como por ejemplo, a “papá Noel”. Pero si él falta en las fiestas, no te hagas problema, ¡no te falta absolutamente nada que tenga que ver con el espíritu de la Navidad! Asimismo, si te falta un trineo, no te pongas a llorar, no te preocupes porque el trineo no tiene nada que ver con la Navidad, ni tampoco los renos, porque si les sacas el papá Noel, el arbolito y los trineos a la Navidad, no has perdido absolutamente nada que tenga que ver con la misma. Muchas cosas se han ido agregando con el tiempo, entre ellas, el panetón. ¿Creías que cuando Cristo vino a Belén apareció la fórmula del panetón? No, de ninguna manera; si no tienes panetón, no creas que se está arruinando tu Navidad porque tampoco el panetón tiene nada que ver con el verdadero espíritu de la celebración. ¡Cuántas cosas hay que no tienen nada que ver con la Navidad! Entonces dirás, ¿no puedo comer panetón? ¿No puedo tener un reno o un trineo? ¡Sí! Tú puedes tener todo lo que quieras, pero es necesario que no pierdas el verdadero espíritu de la Navidad, por poner tu mirada y tu corazón, en cosas que no hacen la esencia de ella. Jesús vino con el objetivo de instaurar el reino de los cielos en la tierra, y en Navidad celebramos su llegada, la venida del Salvador al planeta tierra. Y, ¿cuál es la época del año en que más se come y más se bebe? ¡En la época de la Navidad! Pero el reino de Dios no es comida, ni es bebida, por tanto, algo anda mal. Quizás digas: ¿entonces Dios, no quiere que comamos en la Navidad? ¡Si, quiere que comamos! Pero lo que no quiere es que perdamos el verdadero espíritu de la Navidad, porque si comemos y bebemos demasiado, nos estamos apartando de su propósito. Para mi siempre en el mes que más como, es diciembre durante la Navidad y el año nuevo, de modo que cuando llegan estas fiestas, en casa abundaban toda clase de comidas, no falta el pavo, panetón, chocolate, las ensaladas de todas clases y las bebidas y los dulces… éstos, para el común de la gente, son un ingrediente indispensable de la Navidad. No veremos panetones y chocolate durante el año, pero sí en Navidad y año nuevo, aunque tiene muchas calorías y debería comérselo en invierno. Hemos adoptado las costumbres navideñas de los países del hemisferio norte, donde por el frío, están obligados a alimentarse de cosas fuertes, por ejemplo, chocolates, avellanas, nueces, etc, y nosotros, con 30 grados de temperatura, adoptamos sus costumbres y estamos con los cuadros llenos de nieve, con trineos, con un papá Noel bien abrigadito, la nieve en nuestro arbolito de Navidad, ¡y con regalos!… ¿por qué? Porque hemos copiado el marketing del hemisferio del norte y también creemos que si adoptamos esas cosas, estamos más metidos en el espíritu navideño. No obstante, si te faltan regalos o algunas otras cosas, no te hagas ningún problema, todo esto que hemos mencionado no es Navidad.

Todas estas cosas son agregados a la celebración de la Navidad pero nada de esto hace a la esencia o al espíritu de ella, pero hay algo que no puede faltar en Navidad, y es el Espíritu Santo, Jesucristo y la adoración al Dios que nos amó y descendió del cielo para salvar a la humanidad de su pecado y por tanto. ¡Que nos falte la salvación en nuestra casa! ¡Que no falte el perdón de los pecados en nuestra casa! ¡Que no falte el Rey en nuestro hogar! Me gustaría que de aquí en adelante cada año cientos de personas empezáramos a vivir nuestra primer Navidad con Jesucristo en la mesa; ¿Falta Cristo en nuestra mesa de Navidad? ¿Falta la paz y el gozo de Dios en nuestra casa para la Navidad? ¡Que triste decirlo! Pero hay tantas casas en donde no falta la cerveza, el vino o el whisky, no falta ningún manjar, no falta el arbolito ni los regalos, no falta el papa Noel, pero no tenemos al Rey de Reyes en nuestros corazones. ¡Que no nos falte Cristo! Navidad es una irrupción del cielo en la tierra, es una abertura en el cielo a través de la cual el Dios de los cielos descendió a la tierra. Navidad es un hito clavado en la historia de la humanidad, que jamás el humanismo secular podrá borrar por más esfuerzo que haga. ¡No es posible borrar de la historia, la Navidad, no es posible borrar el antes y el después de Cristo!