Mi nombre es Miguel Mondragón, soy padre de tres niños y esposo de una mujer grandiosa, mis pasiones el crecimiento personal y el servicio público.
Mis pasatiempos la música, las películas, que con tres hijos se ha reducido a caricaturas y super héroes, y la lectura, en este punto leo lo que caiga en mis manos, puede ser una novela clásica, el último libro de Tony Robbins o la parte de atrás de la caja de cereal mientras ceno.
¿Por qué te cuento esto? Porque te invito a tomar conciencia de tu presente.
Por ejemplo, tuvimos en la casa por un par de días al mejor amiguito de mi hijo, que apenas tiene seis años, en cuanto cerré la puerta después de despedir al amiguito, a mi hijo le cambió su carita y pasó de una sonrisa de oreja a oreja a las lágrimas.
Me acerqué a él y le pregunté ¿Qué pasó mi rey?
Su respuesta fue, es que voy a extrañar mucho a mi amiguito, porque en la escuela nos cambiaron de salón y ya casi no lo veo.
Después de echarle ánimos con aquello de no te preocupes lo vas a volver a ver y vamos a hablar con sus papás para salir juntos, y al ver que no se calmaba lo único que se me ocurrió fue sentarme junto a él, abrazarlo y decirle, te amo, si quieres llorar hazlo.
En ese momento entendí que lo que mi niño necesitaba era un momento de mi atención plena, y no sólo palabras de aliento vacías que sólo estaba utilizando para calmarlo y poder seguir con mi trabajo.
En un mundo en el que todo pasa tan deprisa y todo queda obsoleto tan pronto, la mayoría de nosotros nos hemos olvidado de disfrutar plenamente el momento.
Hemos perdido la capacidad de prestar atención al presente y a lo que es verdaderamente importante.
Pasamos días sin saber como nos sentimos nosotros mismos, nos perdemos la sonrisa de nuestros hijos, la mirada de preocupación de nuestra pareja, la opinión de un cliente, estamos demasiado ocupados y distraídos pensando en el pasado o en el futuro como para darnos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor, parece que sólo nos interesa una parte de la vida, que sólo estamos comprometidos a medias.
Tus hijos no necesitan media mamá o medio papá, en tu negocio no necesitan medio líder, tu pareja no necesita media hombre o media mujer (según sea el caso), todos ellos requieren de tu presencia completa.
Si no aprendemos a estar presentes es bastante difícil disfrutar de la vida y ser feliz. Sin esta capacidad, nuestras relaciones con los demás corren peligro.
Pregúntate ¿Estas sintiendo tu vida?
La persona que vive aquí y ahora vive lo mejor de ella, beneficiándose del ayer sin anhelarlo y con esperanza en el mañana, pero sin obsesionarse con él, se da cuenta que no hay nada más real que este preciso momento.
Tenemos que aprender a vivir el momento ya sea bueno o malo.
Estas preguntas te pueden ayudar a estar más presente en tu día a día.
¿Actúo con valentía y compromiso o sólo me dejo llevar por la vida?
¿Por qué estoy reaccionando de esta forma?
¿Qué puedo hacer para conectarme mejor con los que me rodean?
¿Cómo puedo aportarles valor?
Espero esto te ayude a disfrutar más cada momento que vives, y a no dar por sentado muchas de las cosas y personas por las que debemos estar agradecidos.
Mis pasatiempos la música, las películas, que con tres hijos se ha reducido a caricaturas y super héroes, y la lectura, en este punto leo lo que caiga en mis manos, puede ser una novela clásica, el último libro de Tony Robbins o la parte de atrás de la caja de cereal mientras ceno.
¿Por qué te cuento esto? Porque te invito a tomar conciencia de tu presente.
Por ejemplo, tuvimos en la casa por un par de días al mejor amiguito de mi hijo, que apenas tiene seis años, en cuanto cerré la puerta después de despedir al amiguito, a mi hijo le cambió su carita y pasó de una sonrisa de oreja a oreja a las lágrimas.
Me acerqué a él y le pregunté ¿Qué pasó mi rey?
Su respuesta fue, es que voy a extrañar mucho a mi amiguito, porque en la escuela nos cambiaron de salón y ya casi no lo veo.
Después de echarle ánimos con aquello de no te preocupes lo vas a volver a ver y vamos a hablar con sus papás para salir juntos, y al ver que no se calmaba lo único que se me ocurrió fue sentarme junto a él, abrazarlo y decirle, te amo, si quieres llorar hazlo.
En ese momento entendí que lo que mi niño necesitaba era un momento de mi atención plena, y no sólo palabras de aliento vacías que sólo estaba utilizando para calmarlo y poder seguir con mi trabajo.
En un mundo en el que todo pasa tan deprisa y todo queda obsoleto tan pronto, la mayoría de nosotros nos hemos olvidado de disfrutar plenamente el momento.
Hemos perdido la capacidad de prestar atención al presente y a lo que es verdaderamente importante.
Pasamos días sin saber como nos sentimos nosotros mismos, nos perdemos la sonrisa de nuestros hijos, la mirada de preocupación de nuestra pareja, la opinión de un cliente, estamos demasiado ocupados y distraídos pensando en el pasado o en el futuro como para darnos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor, parece que sólo nos interesa una parte de la vida, que sólo estamos comprometidos a medias.
Tus hijos no necesitan media mamá o medio papá, en tu negocio no necesitan medio líder, tu pareja no necesita media hombre o media mujer (según sea el caso), todos ellos requieren de tu presencia completa.
Si no aprendemos a estar presentes es bastante difícil disfrutar de la vida y ser feliz. Sin esta capacidad, nuestras relaciones con los demás corren peligro.
Pregúntate ¿Estas sintiendo tu vida?
La persona que vive aquí y ahora vive lo mejor de ella, beneficiándose del ayer sin anhelarlo y con esperanza en el mañana, pero sin obsesionarse con él, se da cuenta que no hay nada más real que este preciso momento.
Tenemos que aprender a vivir el momento ya sea bueno o malo.
Estas preguntas te pueden ayudar a estar más presente en tu día a día.
¿Actúo con valentía y compromiso o sólo me dejo llevar por la vida?
¿Por qué estoy reaccionando de esta forma?
¿Qué puedo hacer para conectarme mejor con los que me rodean?
¿Cómo puedo aportarles valor?
Espero esto te ayude a disfrutar más cada momento que vives, y a no dar por sentado muchas de las cosas y personas por las que debemos estar agradecidos.

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